La historia de La Casa del Califa

Cada rincón cuenta una historia, y cada comida aquí se convierte en parte de ella

Vejer en un grabado del s.XIV, contemporáneo con el edificio de El Jardín del Califa.

En el corazón de Vejer de la Frontera, con vistas a la emblemática Plaza de España, se alza nuestro edificio que ha sido testigo de siglos de historia: hoy conocido como El Jardín del Califa. Sus cimientos descansan sobre restos que nos transportan a la época islámica. A lo largo de los siglos, esta casa ha vivido muchas vidas. Conocida como La Casa del Juzgado y, según la tradición oral, incluso como La Casa de la Inquisición —aunque este último dato ha sido descartado por los historiadores—, su arquitectura aún conserva las huellas de su pasado: muros gruesos, bóvedas de piedra, patios escondidos y una red de antiguos aljibes que aún susurran historias de otros tiempos.

La Plaza de España a finales del S.XVIII.

Situada cerca del Arco de la Villa, una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad amurallada, la casa ocupaba un enclave estratégico con vistas al valle. Desde el siglo VIII hasta el XIII, Vejer estuvo bajo dominio musulmán, y la influencia andalusí siguió viva hasta bien entrado el siglo XV. En esta época  – o quizás ya en tiempos romanos – se trazó el camino empedrado que aún hoy conecta el jardín con el río Barbate, a apenas quince minutos a pie. Hasta principios del siglo XX, este río fue la arteria comercial que traía mercancías desde la costa al interior. Y muchas de esas mercancías pasaban por esta casa: se pesaban, se registraban y se gravaban con impuestos en sus naves.

El Aljibe’ (s.X-XI) con el lateral desmontado en el s.XVI para dar acceso a la planta superior.

La parte más antigua conservada es el interior del Aljibe, datado entre los siglos X y XI, y atribuido a la arquitectura islámica. Más tarde, a principios del siglo XVI, la diócesis local construyó el edificio principal que servía como almacén de grano y otros bienes, mientras los pisos superiores albergaban oficinas y zonas residenciales. La elegante fachada que da a la plaza data del siglo XVII, aunque pudo haber sufrido daños tras el gran terremoto de Lisboa en 1775.

Fachada trasera del Califa por Nicolás Müller retratado en los años 50.

Con la inauguración de la Cilla Nueva a finales del siglo XVIII, el edificio cayó en desuso. Su historia se difumina durante más de un siglo, hasta resurgir con fuerza durante la Guerra Civil, cuando fue utilizado por las fuerzas nacionales como cuartel para soldados y establo para caballos. En los años 50, una gran ventana al nivel de la calle fue sustituida por la actual entrada del antiguo juzgado (hoy en día oficinas del Grupo Califa).

La fachada de Plaza de España 17 (hoy en día Hotel La Casa del Califa) en 1989.

A finales del siglo XX comenzó una nueva era para los edificios. En 1989, James Stuart compró una casa que se convertiría en su hogar familiar durante los siguientes 20 años. Las casas vecinas estaban todas abandonadas, y pudo adquirir otras dos propiedades con la visión, aún lejana, de ofrecer alojamiento en la Plaza de España.

En 1999, junto a su socio Regli Álvarez, iniciaron el proyecto del Hotel La Casa del Califa, que abrió sus puertas en julio de 2001 con ocho habitaciones. El nuevo negocio fue financiado por su agencia de viajes de aventura Discover Andalucia . El éxito inmediato del hotel les llevó a llegar a un acuerdo con el entonces propietario de la histórica Casa del Juzgado , con el fin de añadir habitaciones y abrir el ahora emblemático Jardín del Califa . Una década después, compraron la propiedad y completaron la restauración de este lugar histórico.

Lo que vemos ahora es el fruto de años de trabajo y de una visión: un conjunto formado por doce casas unidas, con siete pozos localizados, doce tramos de escalera, noventa ventanas, cincuenta y ocho puertas, cuatro patios y una cueva… Un laberinto lleno de alma.